Músculos mentales
Según Monsieur Teste, alter ego de Paul Valéry, “si Bach hubiera creído que las esferas le dictaban su música, no hubiera podido tener la fuerza de limpidez y de soberanía de combinaciones que obtuvo”. A nadie se le esconde: la disciplina, el esfuerzo mental prolongado, son la base de una buena “producción neuronal”. Música, pensamiento, literatura… géneros o ámbitos diferentes, pero un mismo origen.
Durante más de cincuenta años, Paul Valéry se levantó muy temprano (entre las cuatro y las cinco de la mañana) para escribir acerca de los temas más diversos. El fruto, sus Cuadernos (1894-1945), publicados por Galaxia Gutenberg-Círculo de Lectores. Divididos en no pocas secciones, algunas de nombres esperables (“Arte y Estética”) y otras inesperados (“Soma y Cuerpo-Espíritu-Mundo -CEM-”), los Cuadernos constituyen un verdadero dietario intelectual, a veces árido, a veces sorprendente, pero siempre instructivo en nuestra construcción de “musculatura mental”. Varias flexiones de Ego, de Ego scriptor, de Eros, de Zeta o de Bios y uno se queda como nuevo, listo para escribir y crear esto que nos acontece cada día y que se llama vida. Para muestra un renglón:
Vivo en el más probable de los mundos posibles, no en el mejor.
A veces, su lectura (absolutamente recomendable), puede provocar el efecto secundario de sentirnos unos absolutos zopencos mentales. Pero hay que seguir practicando. Sudando letras. Sentirse un enano junto a la tête de Monsieur Teste es fácil, pero cuando se tenga la sensación de que un huracán (el huracán Valéry, de efecto controlado pero devastador) nos ha arrasado el cerebro, hay que volver a empezar con el ejercicio y recordar que
sólo hace unos diez siglos que fue inventado el cero.


Me encanta el texto. Éste y los otros. Espero seguir leyéndote por Granite & Rainbow.
Gracias, Daniel. Será un placer seguir paseando por estas páginas…