Ana Durá
Devoradora de literatura desde la prehistoria de mi vida; primero a bordo de “El barco de vapor” y con los mordiscos de los dientes de leche de “El pequeño vampiro”, después encaramándome a cualquier velero de buena prosa que me topara por el camino. Una vez estuve en París. Callejeé por el cementerio de Perè Lachaise y vi los rescoldos de la fiesta de Hemingway. ¡Ah!, desde entonces la literatura francesa y norteamericana de la generación perdida, enamorada de la urbe parisiense, me recorre como un vino cabezón y eso, borracheras de letras, es lo que voy a depositar aquí. ¿Os sumáis a la juerga?


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