Entrevistas interesantes
Entrevista realizada por Teresa Juan López a Carmen Martín Gaite en www.generacion.net
Generación XXI: Concibes la escritura siempre como un acto de acercamiento al otro, acostumbras en tus textos a la palabra cuidadosa (la que nos gusta a los jóvenes, dices), la que despierta nuestra curiosidad. Sueles irte a la calle “a tomar calle”, porque te apasiona escuchar tanto como contar pero, ¿cuál es tu reto a la hora de escribir?
Carmen Martín Gaite: Mi reto es que suenen a verdaderos los personajes que toman la palabra. Yo no soy de esos escritores de tesis (que los hay buenísimos), intento que cada uno hable según un carácter que se va desvelando a través de cómo el lector lo conoce. Intento siempre darle vida y entonces me imagino una situación. A partir de ahí, a cada personaje voy dejándole que se muestre como es. El proceso de cada uno es lo que me interesa.
G. XXI: ¿Qué se siente al terminar de escribir una novela?
C.M.G.: Se siente, por una parte, alivio sobre todo si te ha costado muchísimo tiempo escribirla. Por otro lado, la pena misma de la despedida que puedas tener tú, como lector, al acabar una novela que te ha gustado. Cuando terminé “Nubosidad variable”, por ejemplo, me pasó igual que a los lectores, que me quedé como sin sombra de pensar que no iba a volver a meterme en esa historia. Pero el escritor tiene que terminar en un momento determinado y, además, mis historias son abiertas, así que nunca podrás saber de principio a fin lo que ha pasado en una vida.
G.XXI: ¿Tú crees en la inspiración?
C.M.G.: Sí, creo bastante en las musas. Hay un estado de gracia, un momento que no se puede repetir cuando quieres. Es un entusiasmo, y tengo la certeza de que existe, de que es un endiosamiento del que escribe, aunque naturalmente deba estar acompañado del estilo. La verdad es que nunca la he despreciado.
G.XXI: ¿Dónde escribes?
C.M.G: Donde cae. Normalmente en mi casa, claro. Yo vivo sola y tengo un cuarto donde trabajo, pero a veces voy a una biblioteca si se me cae mucho la casa encima o estoy un poco deprimida. Lo que se llama tomar notas, las puedo tomar en un tren, en un café… Aunque para la elaboración prefiero estar en una mesa cómoda; pero no tengo manías en ese sentido.
G.XXI: ¿Qué consejo darías a todos los universitarios que empiezan ahora su carrera literaria?
C.M.G.: Que no tengan prisa, sobre todo en los comienzos. Desde los ocho años mi madre guardaba cuentos escritos por mí. Hasta los veintinueve no di por buena ninguna cosa de las que había escrito. Escribí algún cuento para alguna revista, pero nada más allá. Lo de querer escribir es distinto de querer ser escritor. Y ahora es difícil dar este consejo porque vivimos en una época de prisa; la gente quiere que lo suyo tenga rápida salida, y es lógico. Aún así, creo que es lo mejor que puedo recomendar.
G.XXI: ¿Acaso no crees que todo el mundo sea capaz de escribir?
C.M.G.: No todo el mundo es capaz de escribir una historia inventada; puedes redactar bien, pero esa llamada que antes se llamaba vocación, es imprescindible. Es algo que hay que sentir, algo que se tiene o no se tiene.
G.XXI: ¿Qué temas son los que más llaman a la juventud a que lea?
C.M.G.: A la gente joven, si hacemos una estadística, yo no les tendría por qué gustar. Ese es el misterio. Si dices que a los jóvenes lo que les gusta es sexo y tiros, pues eso en mis novelas no lo van a encontrar. Entonces, ¿por qué me leen tanto a mí? Esto indica que toda regla tiene su excepción. La literatura es un reino distinto a los demás, algo que sólo le gusta al que sabe qué es la literatura y la sabe saborear. El argumento quizá no es tan importante como la manera que se tiene de expresarlo. Es cierto que se puede copiar un argumento, pero no un estilo.
G.XXI: Entonces, ¿qué concepto de la literatura crees que ha cambiado con el paso de los años?
C.M.G.: Ha cambiado el hecho de que hay más oportunidad para los jóvenes, pero es un marketing porque lo mismo se escoge lo que no es mejor. El verdadero lector, yo creo que siempre será capaz de percibir cuándo encuentra a un escritor y cuando no.
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Cuando Shusha Guppy le pregunta a Julian Barnes: ¿Cuál es el propósito de la ficción?, éste le contesta: “Decir la verdad. Es decir mentiras preciosas, firmes y bien construidas que encierran duras y brillantes verdades”. En otra entrevista se reafirma en que “escribo ficción para decir la verdad”.


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